Boeing experimentó el pasado año con un modelo de avión que utilizó hidrógeno, pero a través de un motor impulsado por una pila eléctrica, sin embargo, Antares, se alimenta exclusivamente de las pilas de combustible que actúan directamente a partir del hidrógeno. El sistema de células de combustible proporciona 25 KW de energía, más que suficiente para cubrir todas las necesidades del avión, el cual sólo requiere una potencia de 10 KW de crucero. La eficiencia total del sistema es de aproximadamente un 44%, es decir, el doble de la eficiencia de un sistema convencional de combustión interna.
Las ventajas de utilizar las pilas de combustible en la aviación se encuentran en el hecho de la capacidad de generación eléctrica con un alto nivel de eficiencia y bajos niveles de emisión. El proceso básico que tienen lugar dentro de una pila de combustible, la oxidación electroquímica del hidrógeno, es un producto que no genera ruido ni vibraciones, pero una característica especial de los sistemas de pilas de combustible para su uso en la aviación, reside en su multifuncionalidad.
Además de la generación de energía, las pilas de combustible también producen otros productos y ventajas que se pueden hacer uso en las aeronaves, tales como el agua que se produce en la reacción electroquímica. Esto hace que sea posible llevar sustancialmente menos agua a bordo en el despegue. El aire del escape al salir de la pila de combustible, también se puede utilizar de una manera innovadora para reducir la inflamabilidad de la mezcla del aire con el tanque de queroseno, lo que permitirá aumentar la seguridad operativa de los aviones.

El Antares DLR-H2, se ha utilizado como banco de pruebas para las nuevas investigaciones tecnológicas en aviación, propiciando una plataforma rentable para el desarrollo de sistemas de pilas de combustible para su uso en aeronáutica. El DLR-H2, se basa en un avión monoplaza con una envergadura de 20 metros y unos 660 kilos de peso. El sistema de células de combustible, especialmente diseñado por el Instituto Técnico de Termodinámica, se utiliza como la principal fuente de energía de propulsión para el Antares DLR-H2. Junto con el tanque de hidrógeno, es acoplado dos depósitos externos situados bajo las alas, que se han reforzado especialmente para este fin, suministrando la energía eléctrica necesaria para el funcionamiento de los componentes internos, motores y hélice.

Los grandes aviones comerciales no pueden ser alimentados por pilas de combustible de hidrógeno, ya que para conseguir la eficiencia energética necesaria, se requiere de tecnologías que por el momento aún no están disponibles, sin embargo, las células de hidrógeno si que podrían comenzar a utilizarse como modo complementario de producir energía eléctrica a bordo y otros fines anteriormente comentados.
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